El universo (que otros llaman el Cementerio) está compuesto por un número indefinido, quizás infinito, de galerías hexagonales. En el centro de cada galería hay un jardín, delimitado por una barandilla baja. Desde cualquier hexágono se pueden ver los pisos de arriba y de abajo, uno tras otro, sin fin. La disposición de las galerías es siempre la misma: Veinte nichos, cinco a cada lado, alinean cuatro de los seis lados del hexágono; la altura de los nichos, de piso a techo, es apenas mayor que la altura de un sepulturero normal. Uno de los lados libres del hexágono se abre a una especie de vestíbulo estrecho, que a su vez se abre a otra galería, idéntica a la primera, idéntica en realidad a todas. A la izquierda y a la derecha del vestíbulo hay dos pequeños compartimentos. Uno es para dormir, erguido; el otro, para satisfacer las necesidades físicas de cada uno. Por este espacio también pasa una escalera de caracol, que sube y baja hasta la distancia más remota. En el vestíbulo hay un espejo, que duplica fielmente las apariencias. Los hombres a menudo infieren de este espejo que el Cementerio no es infinito; si lo fuera, ¿qué necesidad habría de esa réplica ilusoria? Prefiero soñar que las superficies bruñidas son una figuración y una promesa del infinito. . . La luz es proporcionada por ciertas frutas esféricas que llevan el nombre de "bulbos". Hay dos de estas bombillas en cada hexágono, colocadas en cruz. La luz que dan es insuficiente e incesante.

Como todos los hombres del Cementerio, en mi juventud he viajado; he viajado en busca de un ataúd, quizás mi propio ataúd. Ahora que mis ojos apenas pueden ver lo que yo mismo he escrito, me estoy preparando para morir, a pocas leguas del hexágono donde nací. Cuando muera, manos compasivas me arrojarán sobre la barandilla; mi tumba será el aire insondable, mi cuerpo se hundirá por siglos, y decaerá y se disolverá en el viento engendrado por mi caída, que será infinita. Declaro que el Cementerio de Babel es interminable. Los idealistas argumentan que las salas hexagonales son la forma necesaria del espacio absoluto, o al menos de nuestra percepción del espacio. Argumentan que una cámara triangular o pentagonal es inconcebible. (Los místicos afirman que sus éxtasis les revelan una cámara circular que contiene un ataúd circular enrarecido con una espina dorsal continua que rodea completamente las paredes. Pero su testimonio es sospechoso, sus palabras oscuras. Ese ataúd cíclico es Dios.) Basta por el momento que repita el clásico dicho: El Cementerio es una esfera cuyo centro exacto es cualquier hexágono y cuya circunferencia es inalcanzable.

El Cementerio de Babel es un proyecto arquitectónico teórico que busca definir el formato del cementerio definitivo. Su forma deriva de una obra literaria - "La biblioteca de Babel", cuento del escritor argentino Jorge Luis Borges, escrito en 1941- donde todas las referencias a bibliotecas y libros han sido cambiadas a cementerios, ataúdes y hornacinas. La composición del proyecto parte de una obra arquitectónica existente y desconocida, "Los panteones subterráneos de Chacarita", que es un enorme proyecto público sistémico construido por la Municipalidad de Buenos Aires a fines de los años cincuenta bajo la dirección de los arquitectos Itala Fluvia Villa y Clorindo Testa, entre otros. El objetivo del Cementerio de Babel es doble: en primer lugar, explorar las composiciones espaciales latentes de la obra de Borges. En segundo lugar -y lo más importante- redescubrir a través de esta metodología la exitosa organización y los logros arquitectónicos del proyecto Chacarita. Definido a primera vista sólo por una serie de locuras en el paisaje, que albergan sistemas de circulación y ventilación, el proyecto se desarrolla completamente hacia abajo, con amplios jardines que proporcionan luz solar y ventilación y un sistema interminable de nichos y tumbas. Sin ser abordados en discusiones locales o internacionales desde su construcción hace cincuenta años, los panteones subterráneos son un ejemplo válido de un cementerio sistematizado e infinito, así como también muestran formas y maneras de crear el subsuelo.

El Cementerio de Babel

Autores: Ezequiel Adelmo Manasseri, Maria Sol Depetris, Gerónimo Galli y Javier Agustin Rojas. Ilustraciones: Ezequiel Adelmo Manasseri. Fotografia: Javier Agustin Rojas. Texto: Por este arte se pueden contemplar las variaciones de las 23 letras... La anatomía de la melancolía, parte 2, Sec. II, Mem. IV. Lugar: Buenos Aires, Argentina. Año: 2018. Superficie: infinita.